loader image

El dólar no para de caer: por qué baja y hasta cuándo se mantendrá la tendencia

El frente cambiario argentino atraviesa un escenario que meses atrás parecía improbable: el dólar acumula una baja cercana a los $100 y el mercado observa una calma cambiaria sostenida, impulsada por la fuerte liquidación del agro, la agresiva compra de divisas del Banco Central y una política monetaria claramente contractiva.

Aunque en la City ya se empieza a hablar de un posible piso, todavía hay quienes no descartan una baja adicional en las próximas semanas. El gran interrogante no es sólo por qué baja el dólar, sino hasta cuándo podrá sostenerse esta tendencia.

La pax cambiaria: agro, BCRA y absorción de pesos

Fernando Camusso, director de Rafaela Capital, coincide en que hay dos variables centrales que mantienen las expectativas cambiarias “planchadas”: el “cosechón” del agro y el fuerte ritmo de compra del BCRA.

La oferta de divisas se intensificó con el inicio de la liquidación de la cosecha gruesa, mientras el Banco Central ya acumula más de u$s 5.500 millones en compras en el año y lleva más de 60 jornadas consecutivas con saldo comprador. Este ritmo ya supera más del 50% de la meta anual de u$s 10.000 millones pactada con el FMI.

Camusso agrega que el verdadero dilema subyacente está en la expectativa inflacionaria: mientras el sendero de desinflación no retome fuerza, la política monetaria seguirá siendo contractiva.

“El Tesoro absorbió ARS 2,1 billones en la licitación del miércoles pasado, con un rollover de 127%. Es decir, los pesos que emite el BCRA luego son retirados en las licitaciones de pesos. Este sesgo contractivo minimiza la posible presión cambiaria”.

Menos extranjeros, menos riesgo de corrida

Para el economista, la actual “pax cambiaria” también se sostiene en una diferencia estructural respecto a crisis anteriores: la baja exposición de inversores extranjeros en activos locales.

A diferencia de 2018, cuando la posición de no residentes superaba los USD 30.600 millones, hoy esa cifra es aproximadamente diez veces menor.

Esta fuerte reducción del capital extranjero disminuye el riesgo de un desarme masivo de posiciones en pesos y, por lo tanto, reduce la presión sobre el tipo de cambio.

De hecho, Camusso sostiene que si el Banco Central no hubiera intervenido comprando divisas de forma sostenida, los dólares financieros incluso podrían estar cotizando por debajo de los niveles actuales.

La advertencia: tasas reales negativas

Sin embargo, no todo es calma. Camusso enciende una señal de alerta sobre el rendimiento de los instrumentos en pesos frente a la inflación.

Con tasas nominales anuales cercanas al 21% —como la caución a un día— y una inflación todavía elevada, los rendimientos reales comienzan a ser negativos hacia adelante.

Esto explica la migración de muchos inversores hacia activos de cobertura inflacionaria como bonos CER o instrumentos duales.

A esto se suma un Tipo de Cambio Real (TCR) apreciado en niveles de 86, una variable que empieza a generar preocupación en el mercado.

¿El dólar ya tocó piso?

Pese a este contexto, Camusso considera que los desarmes de carry trade todavía son puntuales y no masivos. Incluso la fuerte compra de dólares minoristas —unos USD 2.400 millones en febrero— fue absorbida por el sistema financiero vía depósitos.

Por eso, entiende que el tipo de cambio está cerca de tocar su piso, aunque todavía no se observa una demanda fuerte de coberturas como bonos dollar-linked o contratos de futuros.

El verdadero desafío llega en el segundo semestre

La proyección base del economista es que la estabilidad cambiaria se mantendrá, al menos, hasta mediados de año.

Pero advierte que en la segunda mitad de 2026 el escenario puede cambiar por completo.

Con el fin de la liquidación gruesa de los agrodólares, la sostenibilidad de esta pax dependerá principalmente de dos factores: el colchón de reservas que logre acumular el BCRA y una recalibración de las tasas de interés que evite una salida forzada de posiciones en pesos.

“A partir del segundo semestre el partido cambia”, resume Camusso.

En definitiva, el dólar hoy baja por una combinación de oferta récord de divisas, absorción de pesos y menor fragilidad financiera. La incógnita no está en el presente, sino en cuánto podrá sostenerse ese equilibrio cuando desaparezca el principal ancla estacional: los dólares del agro.